| El Poder de la Oración |
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Cointercesores con Cristo Por Andrew Murray "Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos". Hebreos 7:25 Después que Dios dijo por medio de Isaías que se maravillaba de que no hubiera intercesor alguno' son éstas las palabras que encontramos "Y lo salvó su brazo...Y vendrá el redentor a Sión" (Isaías 59:16,20). Dios mismo nos proporcionaría un verdadero intercesor en Cristo, su Hijo, del cual se ha dicho: "Habiendo el llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores" (Isaías 53:12). Durante su vida en la tierra, Cristo comenzó su labor intercesora. Piense en su oración de sumo sacerdote a favor de sus discípulos, y de todos los que creerían en su nombre por medio de ellos. Piense en las palabras que le dice a Pedro: "Yo he rogado por ti, que tu fe no falte" (Lucas 22:32). ¿Acaso no tenemos aquí un claro ejemplo de lo intensamente personal que es la intercesión de nuestro maravilloso Señor Jesús? Recuerde también como, aun en la mima Cruz, Cristo cumplió con su ministerio de intercesor: "Padre perdónalos" (Lucas 23:34). Ahora que está sentado a la diestra de Dios, continúa, como gran Sumo Sacerdote nuestro, la obra de interceder sin cesar, pero con esta diferencia: que les da poder a los suyos para que participen en esa obra. En su discurso de despedida, Cristo les dio siete veces la seguridad de que cuanto ellos pidieran, Él lo haría. El poder del cielo tenía que estar a la disposición de su pueblo. La gracia y el poder de Dios esperan a que el ser humano los invoque. Por medio de la lectura de la Palabra de Dios y la dirección del Espíritu Santo, podemos conocer cuál es la voluntad de Dios. Cuando yo oro, debo de tratar de conocer correctamente a Dios. El Espíritu me da por medio de la Palabra los pensamientos correctos acerca de Él. La Palabra me revela no solo todas las maravillas que Dios hará por mí, y la fortaleza que me dará para hacer su voluntad, sino que también me enseña a orar: con un fuerte anhelo, con una fe firme y con una perseverancia constante. Por una parte, la palabra me enseña lo que puedo llegar a ser por medio de la gracia de Dios, y por otra, me recuerda cada día que Cristo es el gran intercesor y que es el mismo quien me da la autoridad necesaria para que ore en su nombre. El Señor es fiel: aprenderemos en fe a orar en su nombre. Él le presentará nuestra petición al Padre, y por medio de la intercesión unida de Él y la nuestra, toda la Iglesia puede quedar revestida con el poder del Espíritu.
Se necesitan Intercesores Por Andrew Murray "Y vio que no había hombre, y se maravilló que no hubiera quien se interpusiese; y lo salvo su brazo y le afirmó su propia justicia". Isaías 59:16 Desde los tiempos antiguos, Dios tenía en medio de su pueblo intercesores cuya voz Él escuchaba, y a quienes les concedía la liberación. No obstante, aquí vemos un momento de tribulación en el que buscó en vano un intercesor. Y se maravilló. Piense en lo que esto significa: que Dios se maravillara de que no hubiera nadie que amara suficiente al pueblo, o que tuviera fe suficiente en su poder para liberarlo, como para orar a favor de ellos. Si hubiera encontrado un intercesor, los habría liberado; sin intercesor, descendieron sus juicios sobre el pueblo (Vea Isaías 64:7; Ezequiel 22:30-31). ¡Qué importancia tan infinita tiene el lugar que ocupa el intercesor en el Reino de Dios! Ciertamente, ¿no es de maravillarse que Dios les dé a los hombres tanto poder, y sin embargo, haya tan pocos que sepan apoderarse de su fortaleza y orar hasta que descienda su bendición sobre el mundo? Tratemos de entender esta posición. Cuando Dios realizó en su Hijo la nueva creación, y Cristo tomó su lugar en el trono, la obra de la extensión de su Reino fue puesta en las manos de los seres humanos. Cristo vive eternamente para interceder. La oración es el ejercicio más elevado de sus prerrogativas reales como sacerdote y rey en el trono. Todo lo que Cristo haría en el cielo, lo haría en comunión con su pueblo de la tierra. En su condescendencia divina, Dios ha querido que la oración de su pueblo preceda a la obra del Espíritu. El espera que la oración del pueblo revele la preparación de los corazones: dónde y cuanto de su Espíritu están preparados para recibir. ¡Cuán necesario es en estos tiempos que Dios haga surgir intercesores fervientes y perseverantes! Aquellos creyentes que se quejan de que hay tan poco amor entre los cristianos, reconozcan que una de las principales señales de esto es el amor que les falta a ellos mismos si no oran mucho y con frecuencia por sus hermanos. Estoy profundamente convencido de que Dios anhela que sus hijos, como miembros de un mismo cuerpo, se presenten cada día ante el trono de la gracia para hacer descender con sus oraciones el poder del Espíritu sobre todos los creyentes. En la unión está la fuerza. Esto es cierto también con respecto al Reino de los cielos. Dios domina sobre el mundo y sobre la Iglesia a través de las oraciones de su pueblo. El hecho de que Dios haga que la extensión de su Reino dependa de una manera tan grande de la fidelidad de su pueblo en la oración, constituye un maravilloso misterio, al mismo tiempo que una certeza absoluta. Dios pide intercesores, en su gracia, ha hecho que su obra dependa de ellos; Él espera por ellos. Padre nuestro, ábrenos los ojos para que veamos que tú invitas a tus hijos a tomar parte en la extensión de tu Reino por medio de su fidelidad en la oración y la intercesión. Danos una comprensión tal de lo glorioso que es este santo llamado, que nos dediquemos de todo corazón a realizar este bienaventurado servicio. En el Nombre de Jesús. Amén.
Principios para una Intercesión Efectiva
Mi tiempo con el Señor
Ayudas para la meditación diaria. 1) Permanecer quieto/a a) Toma tiempo para sentir su presencia. b) Alégrate de que él te habla cuando lo escuchas. c) Dale gracias porque su Espíritu vive en ti. "Padre nuestro que estás en los cielos santificado sea tu Nombre..." 2) ¿Por qué estas agradecido/a esta mañana? a) Nombra algunos de los regalos que Dios te ha dado: familia, amigos, lecciones aprendidas, el reto que nos traen las dificultades, nuevas responsabilidades, etc. b) Dale gracias particularmente por CRISTO, y la nueva libertad que Él te ha dado. "Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas". 3) Acepta a Cristo como el Señor de tu vida hoy, con todas sus qualidades y amor, honestidad, pureza, entrega, y con su pasión por hacer la voluntad de DIOS. a) ¿En que fallaste ayer? ¿Qué no te dejó llegar al modelo de Cristo?... Se honesto al respecto , confiésalo, acepta el perdón y el alivio que Cristo te ofrece, levántate y anda en el poder de Su fuerza.
4) A la luz del amor de Dios sobre las necesidades que hay en el mundo, ¿qué nuevas responsabilidades hacia las personas y situaciones quiere Dios que tomes hoy?
a) Entérate de su plan. b) Toma nota de las cosas que El quiere que hagas, personas por las que el quiere que ores, etc c) Escúchale y obedece confiadamente durante todo el día. "En el mundo tendréis aflicción pero confiad, yo he vencido al mundo" (Juan 16:33). 5) ¿Qué nuevo mensaje tiene Dios par tí en su Palabra esta mañana? ¿Qué nueva luz arroja lo que has estudiado en su Palabra concerniente al mundo, y tu parte en él. "Si alguno me amare, él obedecerá mi Palabra". Nota: Ten con tu hoja devocional una Biblia y un cuaderno de notas en el cual harás apuntes de cualquier mensaje que recibas del Señor. 6) Recuerda tu obligación para hoy es: a) Tomar tu cruz y seguirle, negándote a hacer tu voluntad y haciendo sólo la del PADRE. b) Tomar tu posición en Cristo sobre todo principado, poder, autoridad y señorío y usar las armas de nuestra milicia contra los ataques de Satanás (II Co. 10:4; Ef. 6:13-18). c) Testificar de Cristo por medio de tu ejemplo y carácter, en el hogar, el trabajo y en tus momentos de descanso. d) Mantente listo/a para testificar de la gracia, misericordia, y la guía de Dios. e) Mantente alerta para dar mensajes que puedan ayudar a otros y alegrarlos. f) Has orado "Venga a nos tu reino", ¿En qué forma vas a colaborar para que esto se cumpla? Se unconstructor del Reino.
El Milagro de la Oración "Orad unos por otros" Santiago 5:16 !Qué grande es el ministerio de la Gloria que hay en la oración! Por una parte, vamos a Dios en su santidad, amor y poder, esperando y anhelando bendecir al hombre. Por el otro, vemos al hombre pecador, un gusano en medio del polvo, haciendo descender de Dios por medio de su oración la vida misma y el amor del cielo, para que habiten en su corazón. ¡Qué misterio de gloria el que se encierra realmente en la oración! ¡Pero cuanto mayor es la gloria de la intercesión, cuando le decimos audazmente a Dios lo que anhelamos para los demás, y por medio de la oración hacemos descender sobre ellos el poder de la vida eterna, con todas sus bendiciones! ¡La intercesión! ¿Acaso no deberíamos decir, en lo que respecta a la oración, que este es el ejercicio más santo de todos los que pueda realizar nuestra audacia de hijos de Dios, el privilegio y gozo más alto conectado a nuestra intimidad con Dios, el poder de ser usados por Él como instrumentos en su gran obra de hacer de los seres humanos su habitación, y manifestar su gloria? ¿Acaso no deberíamos pensar que la Iglesia la debe considerar como uno de los medios principales de la gracia, y tratar por encima de todo de cultivar en los hijos de Dios el poder de una oración incesante a favor de un mundo que perece? ¿Acaso no habríamos de esperar también que aquellos creyentes que han comenzado a sentir cuál es el lugar superior que ocupa la intercesión dentro del ejercicio general de la oración, también se dieran cuenta de la fortaleza que existe en la unidad? Ciertamente, de aquí se deriva el pensamiento de que Dios va a vengar con toda seguridad a sus propios elegidos si ellos claman colectivamente a Él de día y de noche. Cuando los cristianos, en su entrega a Jesucristo, dejen de buscar el éxito por la vía de los medios naturales, decidiéndose a unirse ante el trono de Dios en una súplica continua para pedirle el poder del Espíritu Santo, es cuando la Iglesia se pondrá sus hermosas vestiduras y vencerá al mundo en el poder de Dios. Oración "Padre nuestro lleno de bondad, enséñale a tu Iglesia lo que significan la gloria, la bendición y el poder de la oración, que todo lo vence."
Nota: tomado de : "El Poder de la Oración" por Andrew Murray. |